Reinventando

Parece ser que cuando crecemos, las mujeres debemos de decidir que tipo de mujer seremos y aferrarnos a ello. Hay varias opciones: feministas, tradicionales, adictas al trabajo, amas de casa, liberales, fáciles, difíciles, atentas, inteligentes, tontas, mamás, solteronas, abnegadas, irreverentes, etc… El tema es que una debe de elegir y tomar el resto de las decisiones de acuerdo a ello. Como es algo que se decide desde que estudias (o no estudias), se toma a muy temprana edad y en medio de muchas hormonas y asuntos sin resolver de la niñez que no ha terminado de pasar por completo. Así que uno elige lo que mejor le parece con esa corta visión y se aferra a ello el resto de sus días, luchando por demostrar hasta las últimas consecuencias que es el mejor camino y los demás son un error.

Yo elegí una carrera difícil, un MBA, me dediqué al trabajo y vida profesional de la que estoy muy orgullosa. Viajé muchísimo, estudie y trabajé más de 12 horas diarias durante 15 años de mi vida, enfocada en crecer y realizarme profesionalmente. También me casé muy feliz y tuve una vida social divertida y amigos que quiero bien. Hasta este punto todo muy compatible con todo,  hasta que llega el momento de la decisión de cambio de vida: Vida de hijos o vida de RockStar. Wow, que difícil decisión, sobre todo para el lado de la mujer, los hombres siempre se pueden arrepentir a los 60 años si quieren, nosotras no. A Los 30 y tantos, es momento de hacerlo o dejarlo ir, no hay más tiempo para pensarlo.

Después de pensarlo largo y tendido, decidimos que sí queremos hijos, pero ahora el tema está en el “cómo”. Obvio no me refiero a la teoría básica, sino a la forma en la que esos hijos crecerán. Hay dos modalidades extremas: Guarderías de 8:30am a 7pm, o dejarlo todo y quedarse en casa a educar a esos niños. No me meteré en los pros y contras de cada una, ambas modalidades tienen argumentos importantes y respeto mucho a mujeres que eligieron una o la otra. Pero cuál iba a elegir yo? He trabajado tanto por lo que tengo profesionalmente ahora que no hace sentido dejarlo a un lado, pero a mi agenda de hoy en día, sumarle bebés, no les va a dejar nada de mi energía y a mi me va a matar. Un torbellino de pensamientos, pros y contras atacó mi cabeza por meses en una tormenta de contradicciones y de intentos por tenerlo todo al mismo tiempo (incluido tiempo para mi, ja!), hasta que llegué a una conclusión:

Eso de elegir quién eres y lo que te define, y tener que aferrarse a ello sin tregua para toda la vida, es una tontería. La vida es un cúmulo de momentos, de ciclos, de etapas. No importa a dónde llegues o dónde la termines, importa cómo llegas y de que forma viviste esas etapas. No importa si el “cómo” va de acuerdo a lo que opina la gente o lo que elegiste hace años, sino de cómo te sientes más completa en cada momento. Honestamente me sentía fatal de pensar en dejar de trabajar para cuidar bebé, la idea me parecía de floja y mantenida aunque fuera temporal, una imagen que evité siempre con esa intensidad con la que uno se convence de que lo eligido es lo correcto, como si de eso dependiera la validez de uno mismo.

Hoy estoy en ese momento en el que reto esos pensamientos y prejuicios, salgo de mi zona de confort, aprendo cosas nuevas y me pruebo en áreas que no sólo no conocía, sino ignoré deliberadamente siempre. Hoy me reinvento como una persona que no conozco y que no sabe como hacer las cosas porque no las ha estudiado ni practicado nunca. Pero así empece alguna vez, y si logré escalar a lo más alto de una montaña, se que llegaré a lo más alto de esta siendo mejor, más fuerte y más completa.

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